Editorial

Comenzó Septiembre, el mes de cuesta. Cuesta reincorporarse luego del relax de las vacaciones. Cuesta volver a coger el ritmo de la rutina diaria. Cuesta preparar la vuelta al cole. Cuesta organizar la agenda de los chicos. ¿Preparados para iniciar un nuevo curso?
Este mes estamos de festejos. Con este número, el 49, cumplimos nuestro cuarto año de edición de El Periódico de la Adopción, y, como nos gustan los desafíos, preparamos una encuesta para recoger vuestras opiniones y sugerencias que os invitaremos a responder dentro de unos días.
Las estadísticas siempre nos ayudan a ubicarnos en la realidad, por eso recogemos los datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales del 2006 sobre adopción.
Adopción nacional, adopción internacional, Inmaculada De La Fuente nos aporta unas pinceladas de ambas realidades que pueden orientar a quienes están pensando en iniciar el camino de la paternidad adoptiva.
Isabel Navarro y Carlos Mínguez abordan el difícil tema de las adopciones fallidas o truncadas, una realidad que, aunque estadísticamente poco significativa, puede ir en aumento según los especialistas .
Nuestros viajes de este mes, a Mongolia y Moldavia.
Aunque Argentina no es signataria de La Convención de La Haya en materia de adopciones internacionales, algunas familias, luego de largos plazos de espera, han decidido salir al encuentro de sus hijos nacidos en otros países. Incipiente, pero Argentina inicia el camino de la adopción internacional.
Cuando no se contempla el interés superior del menor, la adopción deja de ser una medida de protección y se transforma en “tráfico de niños”. En Guatemala, desmantelan un centro de adopciones ilegales.
El vínculo entre abuelos y nietos, una relación de mutuo beneficio. ¿Estamos preparados para afrontar una pareja que no viene sola? Reflexiones sobre las familias reconstituidas.
Especial para padres y médicos: cómo ayudar a los niños a afrontar estudios médicos invasivos.
Este mes, en el que hay que tomar decisiones sobre las actividades extraescolares de los chicos, unas pinceladas a tener en cuenta.Y como siempre, noticias e informaciones que esperamos resultesn de vuestro interés.

El equipo de redacción

El Periódico cumple cuatro años

El Periódico de la Adopción cumple este mes sus primeros cuatro años.
Cuarenta y nueve números que, mes a mes, hemos hecho llegar gratuitamente al colectivo de familias y profesionales interesados en la adopción.
Un público siempre ávido de información que se ha ido sumando a nuestra propuesta. De aquellos primeros cien suscriptores con los que nos pusimos en marcha hemos pasado a … más de treinta mil lectores.
Queremos conocer tu opinión, tus sugerencias, para seguir mejorando, por eso en breve recibirás una pequeña encuesta para contestar online. Sólo necesitamos que dediques unos breves minutos para responderla.
En El Periódico tu opinión cuenta.

Las adopciones internacionales descienden en 2006

Los españoles adoptaron un total de 4.472 niños procedentes de 36 países a lo largo de 2006, lo que supone 951 menos que el año anterior (un 18 por ciento), principalmente por la reducción de los expedientes en China y por el menor número de solicitudes realizadas, según datos del Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
Las adopciones internacionales se han incrementado desde el 2002, cuando se registraron 3.625 expedientes, hasta alcanzar la cifra récord de las 5.541 solicitudes de adopciones en 2004. Desde entonces han experimentando un descenso, con 5.423 en 2005 y las 4.472 del último año, la mayor caída de esta serie histórica.
Trabajo estima que unas 10.000 familias realizan cada año una solicitud de adopción y aunque el 97,7 por ciento logran el certificado de idoneidad, menos de la mitad consiguieron adoptar el pasado año. En la actualidad, el tiempo de espera varía según los países, oscilando entre los seis y los 24 meses. “Es el tiempo imprescindible para garantizar que los procesos son impecables”, explicó la secretaria de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad, Amparo Valcarce, recordando que cuando se formaliza la adopción los niños tienen “plenos derechos de ciudadanía”.
El descenso en las solicitudes de adopciones internacionales se debe en parte a las modificaciones en las legislaciones que regulan los criterios de adopción en países como China, Federación Rusa y Ucrania, donde se reciben la mayoría de las solicitudes de los españoles. La República Popular China ha endurecido los criterios para formalizar la adopción, ante el incremento del volumen de solicitudes. Por su parte, Ucrania ha suspendido estas gestiones para revisar los criterios y reforzar las garantías jurídicas, estableciendo un cupo de 380. Rusia, por su parte, hace especial hincapié en el control a las entidades colaboradoras para la adopción.
La secretaria de Estado descartó la posible influencia de estos controles en el reconocimiento del derecho a adoptar a las parejas homosexuales. Valcarce recordó que se han cumplido dos años del reconocimiento legal en España del matrimonio entre personas del mismo sexo, que incluye su derecho a adoptar. No obstante, aún no existen datos que confirmen el ejercicio de este derecho. Para “sortear” las restricciones que plantean estos países, los homosexuales únicamente pueden adoptar en solitario para evitar dar a conocer su condición sexual.
Pese al descenso, China volvió a ser en 2006 el principal país de origen de los niños y niñas adoptados en España, con 1.759 expedientes (994 menos que en 2005), seguida de la Federación Rusa (1.290), Etiopía (304), Colombia (260) y Ucrania (181). Otros países importantes de origen fueron Nepal (173), India (79), Kazajstan (70), Panamá (41) o Perú (41). En cuanto a los adoptados en 2006, un 77 por ciento tenía entre 0 y 2 años, el 15 por ciento entre 3 y 5 años, el 6 por ciento entre 6 y 8, y el 2 por ciento más de nueve años en el momento de la adopción. Los españoles prefieren adoptar niños pequeños en la mayoría de los casos, según se aprecia en los datos. La inmensa mayoría son niñas, sobre todo en el gigante asiático, donde las adopciones son femeninas “en el 98 por ciento de los casos”.
Por lo que respecta al perfil de los adoptantes españoles, el más común es el de una pareja de entre 25 y 45 años. Las adopciones monoparentales suponen sólo un 12 por ciento del total, y no existen datos acerca de solicitudes por parte de matrimonios homosexuales. Con diez adopciones por cada 100.000 habitantes, España se mantiene como el primer país del mundo en términos relativos en el ámbito de la adopción internacional con Cataluña y Andalucía como principales comunidades autónomas de destino.
Por comunidades autónomas, los destinos de la mayoría de los menores son Cataluña y Andalucía, seguidas por Madrid, Valencia y el País Vasco. Trabajo destacó el papel de las administraciones autonómicas en el terreno de las adopciones, ya que son ellas las responsables de determinar la idoneidad de los solicitantes y de acreditar a las Entidades Colaboradoras en materia de adopción internacional que trabajan en los países de origen de los niños.
En total, a lo largo de los últimos cinco años se han adoptado 23.012 niños y niñas en el extranjero, y las adopciones internacionales representan ya cerca del 90 por ciento de los procesos adoptivos en nuestro país.
En la actualidad existen, tres modelos de control: el chino, más exigente respecto a los requisitos que se plantean a las familias; el modelo ruso, con fuertes controles a las entidades colaboradores y el ucraniano, que establece cupos por países. En relación con el número de adopciones incluyendo las nacionales, las internacionales supusieron el 87 por ciento del total. Las adopciones dentro de las fronteras españolas llevan cayendo desde el 2001 hasta situarse en las 691 del 2005, la cifra más baja de la última década según datos del Instituto Nacional de Estadística.

C. Gavira

El Diario de Cádiz

28/07/2007

Sabías que…?

… España es el segundo país del mundo, tras EE.UU., en adopciones internacionales?
… el año pasado se adoptaron más de 5.000 niños en el extranjero, la mayoría en China (2.753), Rusia (1.200), Ucrania (400), Colombia (240) y Etiopía (227)?
… Los procesos de idoneidad dejaron fuera a un 3% de los solicitantes, una cifra pequeña comparada con el 30%de Bélgica, Italia o Suecia, donde el “boom” de la adopción internacional se dio en los años 70, con los niños vietnamitas y latinoamericanos?
… en Europa se vieron las consecuencias de las adopciones sin reflexión hace 20 años. Con la pubertad surgieron las dificultades en la adaptación a la escuela, la familia y al entorno social, pero los datos mejoraron cuando los padres recibieron apoyo profesional del Estado?

Nietos y abuelos: un vínculo beneficioso

Pasar tiempo juntos es beneficioso para nietos y abuelos, y no sólo por el placer de estar con una persona querida. Para un niño, sus abuelos son una usina de vivencias y recuerdos que conservará por toda su vida. Y a los adultos, cuidar a su nieto puede ayudarlos a mejorar su salud, según lo determinó un reciente estudio del Centro de Envejecimiento de la Universidad de Chicago, en Estados Unidos.
Catalina y Jorge lo comprobaron con la experiencia de cuidar a Luca, su nieto de dos años y seis meses. “Nos hace olvidar todos nuestros dolores y achaques”, asegura Catalina, a la que todos conocen como “Viejita”.
La señora tiene 70 años y su esposo, 69. Que el chico los haga correr de un lado al otro por el enorme patio de su casa de no es problema. “Nos obliga a estar en movimiento, nos mantiene vitales”, dice el matrimonio, ella ama de casa y él jubilado desde hace tres años.
Comenzaron a cuidar al nene cuando era un bebé. Iban al apartamento de su hijo, se quedaban con Luca mientras la mamá, abogada, trabajaba desde su casa. Cuando ella consiguió trabajo en un estudio jurídico, el nene empezó a ir tres veces por semana a la casa de “Viejita” y Jorge. Y todos salieron ganando con el cambio.
“Luca se siente feliz con sus abuelos. Los fines de semana también almorzamos con ellos e incluso nos vamos de vacaciones juntos”, cuenta la mamá de Luca.
“Para Luca es su casa. Nosotros nos dedicamos por completo a él. Sólo hago las cosas de la casa cuando él duerme la siesta o mira los dibujitos”, dice “Viejita”. El resto del tiempo, los abuelos juegan a los autitos o llevan al nene a dar vueltas en el pata pata. “Hasta aprendí a jugar a la pelota -agrega “Viejita”-. Y me encanta”.
Niños y mayores, el uno para el otro
Teodoro Puga (*)
El nieto y el abuelo son el uno para el otro. Son compinches como si se hubieran esperado siempre. Dibujan elefantes, autos, trenes, ómnibus y hasta pueden jugar al fútbol. Van y vienen del jardín de infantes caminando y hablando del Hombre Araña o de Batman. Compartiendo el espacio y los temas son muy felices.
Los nietos ponen a prueba la paciencia, la imaginación y la resistencia física de los abuelos y los obligan a contar cuentos y a pintar y a dibujar, los alientan a la creatividad.
La relación con sus nietos acerca a los abuelos a su infancia, los alegra y tranquiliza. El abuelo vuelve a su niñez y el nieto aprende lo que es el devenir del tiempo.
Creo que una de las claves de la relación entre nietos y abuelos es que no es tan autoritaria como con los padres.
(*) Ex presidente de la Asociación Latinoamericana de Pediatría. Actualmente escribe el libro “Nietología y abuelidad”.

Adopción internacional en Argentina

Aunque el país no fomenta la práctica, varios organismos oficiales participaron del proceso. Ahora, prontos a ir a buscar a su hijo, armaron una página de Internet para ayudar a otros argentinos que quieran hacerlo.
Era el 13 de septiembre de 2004 y ese día Karina Klink tenía una cita más que esperada: el primer encuentro con el psicólogo que evaluaría a su familia para una adopción internacional. Estaba en Italia porque Juan, su marido, jugaba al fútbol allá. Pero al otro día, lo trasladaron a Irlanda. Karina recuerda que en aquel momento lloró como “una marrana”. Siempre había querido “darle todo” a algún chico que lo necesitara y ese sueño, que parecía cercano, se alejaba. Entonces, lloró y mientras embalaba se dijo: “si Dios lo quiere así, por algo será. Seguro que, en algún lugar del mundo habrá un chico que necesita una familia, si tenemos que ser nosotros: será”.
A miles de kilómetros de distancia, en una isla del Caribe, una guerra civil sometía a un pueblo a la peor de las miserias. En noviembre también de 2004, en esa isla en la que todavía es difícil conseguir leche y la gente persigue desesperada a los camiones de las Naciones Unidas que gotean agua potable; nacía un bebé. Su mamá decidió llevarlo a un orfanato porque no lo podía oír llorar más de hambre. Nadie podía suponer que esas dos historias tan lejanas terminarían juntas y en Buenos Aires.
Karina Klink está en la recta final de la adopción de aquel bebé que, como Valentino -su hijo biológico-, este año cumplirá 3 años. La historia es larga y merece ser contada porque es una de las primeras adopciones internacionales que se realizan en Argentina con la ayuda de organismos estatales.
En el departamento de Belgrano, Valentino duerme la siesta. Sobre la mesa del comedor hay una caja con dibujitos infantiles de esas que las embarazadas compran para guardar el ajuar de su futuro hijo. Pero cuando Karina la abre aparecen papeles. Son cientos. “Siempre quisimos adoptar. Independientemente de tener hijos, queríamos compartir lo que teníamos con chicos que no lo podían tener”, cuenta. Entonces, ante de intentar adoptar en Italia, en aquel septiembre de 2004, comenzaron los trámites en Gales. Fue en 2002, el anterior destino de su marido. Pero la mudanza frustró los planes. Nació Valentino y volvieron.
En Europa, Karina aprendió sobre el proceso de adopción internacional y se dio cuenta de muchas cosas, confiesa. Los trámites son largos en todas partes: no importa que se adopte en el país de origen o en uno de afuera. La ley internacional -aclara- protege los derechos de los chicos.
En las reuniones de Italia, Karina se dio cuenta de que muchas familias buscaban determinado tipo de chicos. “Preguntaban si podían elegir la edad o el sexo y si se podían negar si estaban enfermos. Yo levantaba la mano y les decía: ‘Y si está enfermo qué importa. En África hay enfermedades que en Europa se curan. Y a un hijo le puede suceder un accidente y faltarle una mano como a uno del Congo al que una mina se la voló”.
Buenos Aires, agosto de 2005. Karina Klink lee una nota sobre mujeres que adoptan solas. “Y su idea de adoptar volvió”. Leyó la ley de adopción argentina y se encontró con que no podía hacerlo porque le faltaba un requisito: los 5 años de residencia. Entonces llamó a las Naciones Unidas. La remitieron a Cancillería y ahí le explicaron que Argentina no había firmado las convenciones sobre adopciones internacionales. Pero ella siguió leyendo la ley de adopción y se encontró con un artículo que la permite.
Entonces, volvió a Cancillería y la remitieron al Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad. “Antes que nada -dice María Elena Naddeo, su titular- quiero aclarar que el Estado argentino no fomenta la adopción internacional. Pero hicimos una excepción con este caso”. Marina Martins, abogada especialista en Derecho Internacional, agrega: “La hicimos porque no cumplían con los 5 años de residencia por haber estado trabajando en el exterior. Además, el proceso es totalmente legal de acuerdo con las leyes del país del chico y porque si va a ser residente de la Ciudad qué mejor que el Consejo para poder asegurar sus derechos. Además es un chico grande que, por lo general, no los quieren adoptar y vive en un país en emergencia social”.
Cuando la familia de Karina Klink supo que el trámite era posible y legal, comenzó el proceso. Primero había que elegir en qué país iba adoptar. En un locutorio comenzó a buscar. Valentino tocó el mouse y se desplegó un orfanato en un país de Centroamérica. Y de inmediato miles de fotos de chicos aparecieron. Karina cuenta que le dio impresión. “Parecía un supermercado para elegir chicos y cerró la página. Después me enteré que ponen las fotos porque se los puede apadrinar”. Antes mandó a imprimir las primeras páginas para llamar. En ella había dos fotos: una nena y un nene. Valentino agarró la del varón y le dio un beso y no la soltó.
El proceso fue largo. Duró casi un año y medio. Primero los aprobó el orfanato como candidatos a adoptar, después el gobierno a través de un juez. Los exámenes de aptitud exigidos se los hacían en Buenos Aires, los certificaban en Cancillería y en el consulado de ese país.
“Los trámites me llevaron dos meses de dedicación exclusiva. Cuando nos dieron el apto allá, llamamos al orfanato. Según las leyes de cada país te asignan o no al chico que vas adoptar”. Valentino seguía con la foto impresa en la mano. “Cuando Juan repitió el nombre que le decían, nos largamos a llorar. Era el mismo.”
Karina decidió volcar toda su experiencia y su búsqueda en una página de Internet (www.adoptarunangel.com.ar). “Hay algunos en los que los trámites son totalmente gratuitos. Quiero que les sirva como orientación a los argentinos que quieren adoptar afuera, que son cada vez más. Acá la espera es larga - hay casos de hasta 10 años -, mi objetivo es alentar a la adopción desde los derechos de los chicos. Que se entienda que no son un paquete que se elige. Tampoco quiero levantar falsas expectativas. El proceso es largo. Los adoptantes se ofrecen por si hay chicos”.
Karina cuenta que hay dos formas de hacerlo: a través de organizaciones -que en Argentina no existen y llegan a cobrar hasta 10.000 euros ($ 42.000)- o de manera libre, como lo hice ella.
En la recta final del proceso, Karina espera. Valentino agarra un portarretrato y dice: “mi hemano” (sic). Karina lo mira: “Esto podría haberse dado en Europa, pero se dio acá, en mi país. Espero que sirva para ayudar a más chicos y que nadie caiga en la ilegalidad. Ahora creo que las cosas no pasan ni un minuto antes ni un minuto después”.
Las esperas para adoptar
“El Estado argentino no fomenta la adopción internacional”, explican tanto desde Cancillería como desde el Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de la Ciudad. La postura es crítica porque por “este medio se legaliza un desarraigo de los niños.” Desde la oficina de “Argentinos en el Exterior” hacen hincapié en esa postura aunque han sellado documentos para hacer adopciones internacionales.
La principal razón de ir a adoptar al exterior es la espera para una guarda: hay anotados hace 10 años. Ofelia Tagle es la coordinadora del Registro Único de Aspirantes a Guardas Adoptivas, creado hace dos para agilizar tiempos. “La idea es buena, pero sólo la Ciudad se adhirió y firmó el convenio”.

Silvina Heguy

Caminos y atajos
¿Habrá un acto de amor más conmovedor que la adopción? Esa habrá sido la valoración de Cancillería para ayudar a concretar la que aquí se cuenta. Otra sería la realidad si el Estado pusiera igual énfasis en atacar una de las trabas del proceso: la sanción de una ley federal contra la trata de niños combatiría los atajos tentadores y los negocios aberrantes.
Otros casos
No hay estadísticas, pero un relevamiento que realizó Clarín pudo determinar que son muchos los argentinos que han adoptado en el exterior y legalmente.
En mayo de 2002, “harta de las demoras” del sistema de adopción, Cristina Gutiérrez (47) adoptó a tres chicas rusas. Los trámites y los viajes le costaron 30 mil dólares.
En septiembre de 2003, Claudia Cordero Biedma, adoptó dos hermanos de Kazajstán, ex URSS. Los contactó por una agencia de EE.UU.
Desde la Embajada de Rusia informaron que hay seis chicos de esa nacionalidad con familias argentinas. Según explicaron, el organismo encargado de las adopciones es el Ministerio de Educación. Los trámites son exigentes y es necesario un viaje previo para una entrevista. Una vez otorgada la guardia, el consulado es informado y desde ahí se realizan controles periódicos.
Además, hay otra familia que adoptó a un chico de Ruanda y otra a una chica vietnamita.
Cada país tienen sus exigencias y, según explicaron los especialistas, lo que prima siempre es mantener los derechos de los chicos. Si hay dinero de por medio o procesos poco claros conviene tener cuidado. “Que salgan legalmente de un país- explica la abogada especialista Marina Martins- no significa que las familias sigan el proceso correcto desde el punto de vista jurídico. Los tiempos legales siempre llevan más de un año”. La supuesta lentitud, la burocracia o el derecho a ser padres no son “excusas” para que los chicos se transformen en objetos sin derechos y la adopción se desvirtúe.

Sergio Danishewsky

Diario Clarín 2007

30.000 niños viven tutelados por el Estado

El 10% de los menores que crecen solos podrían ser adoptados - Se prohíjan unos 800 niños españoles al año, frente a 5.500 procedentes de otros países
Mientras las adopciones internacionales se han disparado en España, alrededor de 30.000 niños españoles viven tutelados por organismos públicos. La mitad crece en soledad. De ellos se adoptan alrededor de 800 al año, aunque se podrían prohijar el triple, según cálculos del Ministerio de Asuntos Sociales. Las familias españolas adoptan cada año más de 5.500 niños en países extranjeros. Los largos procesos hacen que muchos lleguen cada vez con más edad. En 2004, por ejemplo, 81 niños traídos del extranjero por españoles tenían más de 9 años. La mayoría de los niños que se podrían adoptar en España tienen más de 4; pertenecen a familias sin recursos, que no pueden ocuparse de ellos o los abandonan, y unos 14.600 viven en centros de acogida.
Atraviesan continentes y vienen en avión, pero esos hijos tan deseados podrían estar tan sólo a unos kilómetros. Quizás en la misma ciudad de quien los busca. Haciéndose mayores en silencio, protegidos por un manto de opacidad sobre su presente y su futuro. Sigue habiendo niños sin hogar en España, aunque la adopción internacional sea el principal referente: desde 1996, los españoles han hecho hijos suyos a 35.000 pequeños nacidos en el extranjero. Sólo en 2005 llegaron 5.541. En los últimos años otras familias vienen adoptando a unos 800 niños sin necesidad de atravesar la frontera. En 2005 algunos menos, 691. Los técnicos de Asuntos Sociales estiman, sin embargo, que alrededor de un 10% de todos los menores protegidos (33.000 en 2005), “podrían ser adoptables o entrar en una situación de acogimiento preadoptivo”. Es decir, más del triple de los que realmente se prohíjan.
La adopción de niños enEspaña
La inestabilidad marca el desarrollo personal de los pequeños que están en centros. Muchas familias acaban con niños mayores de lo que deseaban. Ambas vías, la nacional y la internacional, coexisten. De cada diez niños adoptados, apenas dos son de procedencia nacional. Los abandonos han descendido drásticamente, pero aún hay niños que crecen solos.
En el extranjero la geografía de la orfandad y de la miseria es más amplia. Pero no todas las familias tienen posibilidad de prohijar a bebés. La mayoría de los países da prioridad a la adopción nacional. China autoriza la adopción de menores, a menudo niñas, entre uno y dos años. Pero los requisitos exigidos a los futuros padres, se han endurecido.

-”Quisiéramos un bebé o un niño lo más pequeño posible”.
Esta frase se repite en la primera fase de la adopción internacional. Pronto, los futuros padres comprenden que no hay tantos bebés, pero sí otros muchos niños que necesitan una familia.
¿Un bebé o un hijo? Los bebés, en España y en el extranjero, constituyen una minoría. Al final, muchas familias que acuden a la adopción internacional asumen niños de más edad de la prevista. En 2004, vinieron 81 niños mayores de 9 años. En la Comunidad de Madrid, un 18% de los pequeños venidos del extranjero en 2006 tenía entre 4 y 6 años y un 5% entre 7 y 11. Uno de cada cien, además, sobrepasaba los 12 años. Niños de esa edad encuentran dificultades para ser adoptados en España. “¿Hay que ir siempre tan lejos?”, pregunta el catedrático de Psicología Evolutiva de la universidad de Sevilla, Jesús Palacios, autor de diferentes estudios sobre adopción.
¿Por qué hay familias dispuestas a viajar a otro continente y hacerse cargo de niños de seis o más años que pueden encontrar en su país? Por un lado, porque esperan hasta el final que les concedan un niño pequeño y por otro, porque la cercanía de la familia biológica es disuasoria, y más si un juez frena un proceso preadoptivo como ha ocurrido con la niña Piedad de Canarias. O el más conocido de Diego, el Niño del Royo. Alguna familia ya se ha planteado devolver al niño antes de verse envuelta en un culebrón judicial.
Alrededor de 30.000 niños están tutelados en España por los organismos públicos. Asuntos Sociales desgrana así su situación: en 2005, 14.617 estaban en acogimiento residencial, es decir, en centros de protección de menores. Un número algo superior, 15.893, vivía con parientes (abuelos, tíos) o con familias ajenas en régimen de acogimiento familiar administrativo (con el consentimiento de sus padres biológicos). Otros pocos, 2.822, en acogimiento familiar judicial (con la oposición de los progenitores).
Sólo una minoría es adoptable. El portavoz de Asuntos Sociales elude dar una cifra concreta: “Resulta imposible, ya que la situación de estos niños experimenta variaciones continuamente en función de decisiones personales de la familia biológica”.
“Más del 80% vuelve con sus padres biológicos o mantiene vínculos con ellos”, admite el responsable de los servicios sociales de una comunidad autónoma. Sólo si los padres renuncian al niño o ha sido apartado de él por razones graves, éste puede darse en adopción. Los menores de tres años se adoptan de inmediato, ya que hay listas de espera. Una familia que aspire a prohijar a un bebé nacional debe asumir que puede esperar hasta 8 años. Los más mayores se entregan en acogimiento preadoptivo. Pasado un tiempo, si hay apego con la nueva familia, la administración propone la adopción y el juez dicta la sentencia con la nueva filiación. La adopción es irrevocable.
Entre medias hay niños en tierra de nadie. Su situación permanece inalterable en los centros de acogida, donde su estancia debería ser temporal. Sus afectos se construyen a salto de mata. Las vacilaciones de sus padres biológicos y las discrepancias legales forjan su niñez y adolescencia.
“El sistema procura que el niño vuelva con su familia original si ésta se recupera”, reconoce el responsable de servicios sociales de una comunidad autónoma. Hay padres que necesitan tiempo, lo que no tiene un niño. Pero a veces “el reencuentro no se produce”, señala la misma fuente. El chaval que entró en un centro con unas deportivas del número 31, gasta ya unas del 35. “Dos o tres años son cruciales para quienes sólo ha vivido cinco o seis”, afirma Mar Calvo, abogada de DAGA (Defensa, Asesoramiento y garantías en la adopción y el acogimiento).
Calvo atribuye a un desajuste técnico y legislativo las discrepancias entre servicios sociales y jueces. Aunque en 1987 y 1996 se introdujeron cambios en el Código Civil relativos al acogimiento y la adopción, “ninguna reforma de protección de menores ha modificado la patria potestad”, afirma. “Las comunidades autónomas tienen competencias plenas para protegerlos. Pero sólo los jueces tienen capacidad para integrarlos jurídicamente en una nueva familia. Y a veces las cosas chirrían. Habría que regular la norma para que el niño sea el sujeto de derechos y no la familia biológica”, sostiene.

Inmaculada De La Fuente

Madrid - 29/05/2007

Cómo afrontar estudios médicos invasivos

Los enormes ojos azules de Lourdes se hacen gigantes cuando entra en el consultorio. Rápidamente, registra cada detalle, pero su mirada se detiene cuando repara en la pantalla del ecógrafo y la camilla. Todo, claro, sin soltar el muñeco que ahora aprieta más fuerte contra su cuerpo, en brazos de mamá.
–Escuchame, Lourdes… ¿querés que te haga un globo?
–El blobo… impone decidida con sus dos años.
Con gran habilidad, entonces, la doctora Mónica Daneff elige un globo de una bolsita, sopla, y con unos pocos giros de manos obtiene un perro que le entrega a su pequeña paciente, que, enseguida, deja caer el muñeco que tenía bajo el brazo.
Más adelante, durante la ecografía de control de una infección urinaria que ya parece haber respondido al tratamiento, la doctora cantará y hablará con Lourdes sobre todos los personajes de ficción familiares para los más chiquitos.
“Si un chico percibe que no se lo va a invadir, sino que se lo va a estudiar, escucha las mismas canciones que en su casa y siente que le hablan de lo que conoce, se queda más tranquilo, casi sedado durante el tiempo que dura el estudio, ya sea una ecografía o un procedimiento altamente invasivo. Con los más grandes hay que actualizarse un poco más, porque no se les puede hablar hoy de Gaby, Fofó y Miliki…”, explicó Daneff, pediatra infectóloga especializada en diagnóstico por imágenes de la Fundación Científica del Sur y el Centro de Diagnóstico Dr. Enrique Rossi.
El temor a los estudios clínicos no es sólo de los adultos. Pero en los bebes, los chicos y los adolescentes, el miedo de los padres y la falta de información según cada edad pueden hacer más difícil el trabajo diagnóstico con sondas, punciones, enemas o exploraciones con catéteres y rayos X. “Para un niño, pasar por una situación como la de un estudio invasivo puede despertar varios temores: a lo desconocido, a la introducción de un cuerpo extraño, a la pérdida del control y la privacidad, a separarse de sus padres, e incluso a la muerte”, precisó el licenciado Ignacio Salgado, especialista en niños, adolescentes y familia del Centro de Salud Mental de la Municipalidad de Almirante Brown.
Respecto del ámbito médico, agregó el psicólogo: “Suele ser un mundo extraño para él. Es importante, por lo tanto, que un estudio no sea una experiencia traumática. No muchos médicos deciden tomarse el tiempo para disminuir la ansiedad y el estrés del niño, ya sea por la necesidad de ser expeditivos o porque consideran que interfiere en el procedimiento”.
La influencia de los padres
Ante la necesidad de realizarle un estudio de complejidad a un chico, los padres sienten estrés y ansiedad. Esto, asegura Salgado, “es transmitido a los hijos, aun cuando intentan disimularlo. Los hijos tienen una percepción inconsciente del estado de ánimo de sus padres, lo que puede incidir negativamente en la actitud del niño frente al médico”.
“El miedo lo transmiten las madres, que cuando perciben que el hijo coopera con el médico, confían y se relajan”, precisó quien hasta hizo un curso de globología para “seducir” a sus pacientes más difíciles. “No hay que subestimar a los chicos y sabe si se le habla en serio o no”, indicó.
Entre los consejos para los padres, la especialista incluyó: no discutir con los chicos o el especialista durante el estudio; evitar que concurran al estudio familiares como abuelos o tíos para mayor tranquilidad del niño; ponerse de acuerdo previamente -es fundamental no ser una persona fácilmente impresionable- sobre quién acompañará al hijo durante el estudio; no victimizar al niño durante el procedimiento con palabras como “pobrecito” o “mirá lo que te están haciendo” ni hacer preguntas como “¿Te duele mucho?”, sino cooperar con el especialista y mostrarse convencido de la utilidad del estudio.
Pero, sin duda, lo más importante es que los padres confíen en el médico. Para eso, el especialista que hará el estudio debe explicarles antes de ingresar al lugar donde se realizará el estudio qué es lo que se le hará a su hijo, si sentirá dolor, cómo deberá acompañarlo el que decida ingresar con su hijo y garantizarle que durante el estudio el profesional pondrá lo mejor de sí para que su hijo sobrelleve el momento lo mejor posible.
“Aunque sea mínimamente, el pediatra debería explicarles a los padres y al chico, si es grande, de qué se tratará el estudio que les está indicando -dijo Daneff-. Pero es la función del especialista que hará el estudio hablar claramente con los padres y con el paciente a partir de los 5 o 6 años, para que comprendan qué ocurrirá.”
Para la pediatra, con 27 años de experiencia en el trato con niños y adolescentes, el grupo de pacientes más difícil de atender es el de 2 a 5 años. “Porque les cuesta más que comprendan de qué se trata el procedimiento y las máquinas que se utilizan”, precisó.
Bob Esponja vs. las lágrimas
Ya sobre la camilla del consultorio y en pañales, Lourdes mira a su mamá, Mirta, que deja que la doctora dé el primer paso. “¿Cantamos algo, Lourdes?”, pregunta Daneff, mientras prepara el ecógrafo para trabajar.
Sin embargo, el gel frío sobre la tripa de la pequeña la hace llorar y patalear. No quiere seguir acostada, pero enseguida un muñeco de Bob Esponja que cuelga del costado del equipo junto a la camilla puede más que las lágrimas y la doctora comienza a ver con tranquilidad sobre la pantalla que no hay signos de infección urinaria. Un teléfono celular color rosa de Barbie sobre la camilla ayuda a que todo termine bajo control. “Todo está bien…”, les adelanta Daneff a los padres de Lourdes.
“Esto no es nada. Se portó muy bien -comenta Ricardo, el papá-. El pediatra no sabe ni cómo pesarla y medirla sin que Lourdes se mueva. Pocos médicos se relacionan de esta manera con los chicos.
Antes de Lourdes, una pequeña de 4 meses de edad había disfrutado también de las canciones, los globos y los juguetes en el consultorio durante una ecografía para descartar una sospecha de displasia de cadera. “Se portó como una reina, muy bien; cantamos y se llevó su globo”, comentó Daneff sobre la pequeña Guadalupe al despedir a LA NACION de su consultorio.

Fabiola Czubaj

LA NACION

País por país: Mongolia

  • Autoridades Competentes: No ha sido designada Autoridad Central del Convenio de la Haya. Por el momento los organismos implicados son:
    * Ministerio de Justicia
    Goverment building-2
    United Nations Str-5
    Ulaanbaatar-46
    Mongolia
    * Ministerio de Sanidad y Asuntos Sociales
    Olympic Street-2
    Ulaanbaatar-48
    Mongolia
    * Child Adoption Center of Mongolia
    University Street nº 4, North entrance, Apt.3
    Sukhbaatar District
    Ulaanbaatar-46-A
    Mongolia
  • Tipo de adopción: La decisión corresponde al Servicio de Extranjería. Pronunciada la adopción, la inscripción del acta de adopción se hace en presencia de los adoptantes y de los padres o tutor.
    El menor gozará de los mismos derechos y estará obligado a los mismos deberes que los hijos naturales. Los padres adoptivos gozarán de los mismos derechos y estarán obligados a los mismos deberes que los padres naturales.
    El menor adoptado quedará liberado de la obligación de prestar auxilios materiales a sus padres naturales y perderá todos sus derechos patrimoniales o de otra índole en relación con los mismos.
  • Edad de los solicitantes: Los solicitantes deben ser mayores de edad y menores de 60 años.
  • Estado civil: Los solicitanes pueden ser parejas casadas o solicitantes de sexo femenino.En caso de matrimonios deberán acreditar un mínimo de 5 años de convivencia.
  • Niños en condiciones de ser adoptados: Podrán ser adoptados los menores declarados en abandono, huérfanos, cuyos padres hayan consentido a la adopción o hayan sido privados de la patria potestad. Los niños mayores de 7 años deben prestar su consentimiento a la adopción.
  • Tramitación: Tramitación en España
    Admite la tramitación del expediente completo por la Entidad Pública.Los documentos deberán estar traducidos y legalizados. El expediente deberá ser enviado al Organismo Central encargado de las cuestiones de la Población.
    Preasignación
    Cuando
    los solicitantes aceptan al menor preasignado, la Dirección General deberá cumplimentar un documento por el que manifieste su acuerdo a la continuación del proceso de adopción, según lo establecido en el Art.17.C del Convenio de la Haya.
    Tramitació
    n en el país
    Antes de salir del país los solicitantes deben solicitar a la Autoridad Central el certificado de que la adopción se ha constituído conforme al Convenio de la Haya (documento imprescindible para el reconocimiento de efectos de la resolución extranjera de adopción en el ámbito del Convenio).
  • Seguimiento postadoptivo: La legislación de Mongolia no contempla la exigencia de informes de seguimiento, si bien indica que los padres adoptivos deben adquirir el compromiso de hacer conocer al menor la cultura y costumbres de su país de origen.
  • Documentación necesaria:traducida al inglés, legalizada y autenticada
  • Informes psicosociales</LI< p>
  • Certificado de Idoneidad.
  • Compromiso de seguimiento.
  • Certificado de matrimonio, o sentencia de divorcio.
  • Certificados literales de nacimiento de los solicitantes.
  • Certificado médico de cada solicitante, indicando pruebas de SIDA, tuberculosis o existencia de trastornos mentales.
  • Certificado de ingresos económicos.
  • Certificado de penales.
  • Fotocopia del pasaporte y DNI de cada solicitante.
  • Fotos de los solicitantes.
  • Fotografías del entorno familiar y hogar.
  • Autorización de entrada y residencia del menor en España.
    Se adhirió al Convenio de Haya el 25/04/00, entrando en vigor el 1/08/00. Pese a ser un Estado del Convenio de la Haya en materia de Adopción Internacional, no existe aún experiencia de tramitación de adopciones internacionales con este Estado.

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Adopción ilegal en Guatemala

La entrega de pequeños a familias extranjeras reporta al país 150 millones de euros al año
El desmantelamiento este fin de semana de una casa cuna clandestina, donde se encontró a 46 niños cuyas edades oscilan entre un recién nacido de apenas tres días y los dos años, que iban a ser dados en adopción a matrimonios estadounidenses, ha puesto nuevamente sobre el tapete la fragilidad extrema en que se encuentra la niñez guatemalteca ante mafias internacionales de tráfico de personas, sin que el Estado haya mostrado su voluntad política para poner fin a una situación que, al trascender, ha merecido la condena y el repudio de la comunidad internacional.
La recogida y entrega de niños se ha convertido en un lucrativo negocio. La adopción de más de 4.000 pequeños (algo más del 1% del total de bebés que nacen vivos en el país cada año) anuales es un negocio que mueve millones. De acuerdo con los cálculos de la sección guatemalteca del Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef), representan un ingreso que pueda alcanzar hasta los 200 millones de dólares estadounidenses (unos 150 millones de euros), que se reparten entre los abogados que se dedican a tramitar los expedientes y su círculo de personas que se encargan de conseguir a los menores.
Esto quiere decir una cantidad desorbitada: unos 45.000 dólares de media por niño (más de 33.000 euros), nueve veces la renta media por persona del país, que está en unos 5.000 dólares (3.600 euros), según cálculos de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA).
Ante semejante botín, crecen las sospechas de que muchos niños no son entregados voluntariamente por sus familias. “En algunos casos los arrebatan violentamente a sus madres” dijo a EL PAÍS Nidia Aguilar del Cid, defensora de la Niñez y la Juventud de la oficina del Defensor del Pueblo.
Dinero fácil
La fiebre del dinero fácil ha llegado a extremos de escándalo. Aguilar señala que las cifras que se ofrecen por los niños, sumadas a la impunidad con que opera el crimen en Guatemala, ha abierto las puertas a acciones como secuestro, sustracción y desaparición de niños. Esta última, afecta principalmente a los de más corta edad.
En la web de la Casa Quivira, el centro que ha sido desmantelado, se pueden ver las fotos y los detalles de las últimas adquisiciones en oferta, todos ellos menores de un año. Este centro, propiedad de un estadounidense con sede en Miami, muestra los retratos de los bebés, su fecha de nacimiento y, en algunos casos, un vistoso “adopted” [adoptado en inglés] indica que el niño ya ha encontrado un hogar. En otra parte de la web, fotos de sonrientes niños vestidos con el rojo, azul y blanco de la bandera estadounidense muestran el éxito de la operación.
La página de Internet no indica el coste del proceso, y los medios de comunicación locales que lo han intentado no han conseguido hablar con el teléfono que se da como referencia. Pero ése es el único dato que no se facilita. El resto: currículo del candidato a adoptante, estado financiero, necesidad de testigos… está todo indicado, con pistas sobre cómo rellenarlo para conseguir el niño.
“En los últimos 10 años, Guatemala ha dado en adopción a 20.654 niños. En más del 95% de los casos, los infantes han sido concedidos a matrimonios extranjeros, la mayoría de ellos estadounidenses”, dijo Aguilar del Cid. Ésta añadió que esta cifra tiende a crecer, “porque no hay ningún control para este tipo de adopciones”.
De acuerdo con la Defensoría de la Niñez de la oficina del Defensor del Pueblo, el fenómeno de las adopciones internacionales se remonta a la década de los ochenta, cuando los combates entre el Ejército y la guerrilla alcanzaron sus más altas cotas de ferocidad.
Escapar de la violencia
Fruto de esta violencia, decenas de niños fueron rescatados de la selva, cuando lograron escapar de las balas o de la represión militar. “Al principio, buscar un hogar a estos niños fue una necesidad, un gesto humanitario. Pero hubo personas que se dieron cuenta de que el gesto podría traerles dividendos y convirtieron una institución noble en un negocio sucio”, apunta la responsable de la infancia de la oficina del Defensor del Pueblo.
“Pero la pobreza”, añade, “también ha creado una situación particularmente dolorosa. El hecho de que haya madres que han encontrado en la venta de sus hijos una fuente de ingresos que les permite sobrevivir”. En Guatemala, un 80% de sus 13 millones de habitantes vive en la línea de la pobreza (2 euros al día) y de éstos, un 40 por ciento sobrevive en la miseria (menos de un euro al día).
Bebés de ‘exportación’
Según el Defensor del Pueblo de Guatemala, Sergio Morales, el país centroamericano se ha convertido en el segundo del mundo, sólo después de China, que más bebés exporta. La mayoría, (aproximadamente el 90% de los más de 4.000 que dejan cada año el país) es adoptada en EE UU. El segundo país que más niños guatemaltecos recibe, pero a una inmensa distancia del primero, es Israel, con un promedio de 20 niños por año.
Esta situación, señalan portavoces de Unicef (Fondo Internacional de las Naciones Unidas para la Ayuda a la Infancia), ha puesto en alerta a la comunidad internacional, que ha manifestado sus dudas con respecto a los procedimientos internos que siguen los procesos de adopción en Guatemala. Las dudas sobre la limpieza de estas entregas han llegado al extremo de que países como Canadá, Alemania, España, Francia, Holanda y el Reino Unido han suspendido, por el momento, la adopción de niños guatemaltecos.
Así las cosas, Estados Unidos se ha convertido prácticamente en el único receptor de niños del país centroamericano. Pero este destino también podría endurecerse. Signatario del Convenio de La Haya que regula las adopciones internacionales, el gigante del norte implementará controles estrictos a partir de enero de 2008, cuando está previsto que entre en vigor ese convenio en la Unión Americana.
Entr
e otras medidas, las autoridades estadounidenses exigirán que cada niño adoptado sea sometido a la prueba del ADN, para garantizar que el padre donante sea, efectivamente, el progenitor del infante.
Con estas iniciativas se quieren evitar los rumores que circulan sobre el supuesto rapto de niños destinados al negocio de la adopción ilegal.
Recientemente, un hombre fue casi quemado vivo por los habitantes de un mísero poblado de chabolas cuando su aproximación a un grupo de chiquillos hizo correr la noticia entre los habitantes de que era el enviado de un centro de captación ilegal en busca de pequeños destinados a la trata de niños.

José Elías Torano

Guatemala - 14/08/2007

Asociaciones de familias adoptantes

  • CORA Coordinadora de Asociaciones en Defensa de la Adopción y el Acogimiento
    www.coraenlared.org
  • SEDA Sociedad Española para el Desarrollo de la Adopción
    sedaadopcion@jazzfree.com

Salud y viajes: niños superocupados

A las familias de hoy, el ritmo de vida nos obliga a estar continuamente ocupados. No tenemos tiempo. No alcanzan las horas del día para todo lo que tenemos que hacer.
Las metas y los objetivos que nos trazamos (cambiar el coche, arreglar la casa, comprar un nuevo electrodoméstico, ahorrar para las vacaciones, etc.), requieren del máximo esfuerzo y rendimiento.
Pareciera que rendir exámen en el área laboral, familiar y social fuera cosa de todos los días. Si en el mundo que nos toca vivir hay que competir, ahí estamos, con todo lo que somos capaces de hacer, de saber y de sacrificar para estar en el mejor lugar.
Y si además somos excelentes madres y esposas, padres y esposos, competentes en todo lo que se espera de nosotros… mejor!!!

·  Lautaro, hola cielo, como te fue?

·  Bien, ma.

·  Puedes poner la mesa que ya comemos?

·  Por qué yo? No tengo tiempo, tengo que…. Nuestros hijos van acoplados al ritmo que les impone la sociedad que todos construimos. Sentimos que somos buenos padres si los preparamos desde chiquitos para saber todo lo que pueda ser necesario para el mundo de mañana.

·  Mi hijo, doctora tiene un montón de actividades extraescolares. Después del cole va a ingles, natación y piano los lunes y jueves. Hace futbol, gimnasia deportiva e informática los martes y viernes. Los miércoles y sábados, después de su clase de pintura, entrena baloncesto (porque es federado) y juega los domingos….Sin embargo lo noto cansado, que habla poco y se aburre cuando no tiene nada que hacer!!!!! Qué tal si lo apunto en un curso de teatro?
Un grupo cada vez más numeroso de niños padecen el síndrome del niño “superocupado”.
El niño está sobrecargado de actividades y estresado. Las actividades pueden o no gustarle, pero en todas ellas debe superarse continuamente para mejorar, y su día está “organizado” para no desperdiciar una tarde libre.
Muchas veces manifiestan síntomas físicos recurrentes, como dolor de cabeza, dolores musculares, inapetencia, dolor abdominal. Estos síntomas no tienen una causa orgánica que los justifique, y ceden al indicar reposo de las actividades.
Se trata de niños que después de la carga horaria escolar, no encuentran un momento de ocio sin horario para que surjan las actividades “no pautadas”, sin profesor, aquellas que tienen que ver con la vida, el juego y la improvisación; la charla con los padres o abuelos; ayudar a un hermano con la tarea; compartir un paseo en bicicleta; ir a hacer una compra; o a llevarle un trozo de torta al vecino o al portero; acompañarnos a visitar a un amigo enfermo; hacerse la cama y aprender a lavarse su propia ropa interior; batir una crema; acomodar su cuarto; leer un libro; ¿ y por qué no? aburrirse un poco.
¿Por qué los padres retrasamos tanto el contactar de nuestros hijos con las actividades de la vida cotidiana? Participar en la cotidianeidad familiar, tener actividades no pautadas, encontrar tiempo libre, es para los chicos una oportunidad de aprender valores y desarrollar el espíritu solidario y de la buena convivencia.
Este desarrollo es tan importante como el del intelecto, es el que los ayuda a conectarse con lo que realmente les pasa y sienten y es el que marca la diferencia entre chicos con potencial para ser más o menos personas felices.

·  Pon la mesa con los platos azules, corazón

·  Ma, hoy estoy cansado. No es justo!!!

·  Si, corazón, lo sé, la vida no es justa!!!

Dra. Gabriela Arista Farini

Pediatra del Hospital de Niños Ricardo Gutierrez

Miembro Titular de la Comisión de Relaciones Comunitarias de la Sociedad Argentina de Pediatría

Conociendo…Moldavia

Nombre oficial: República de Moldavia
Capital: Chisinau
Superficie: 33.700 kilómetros cuadrados
Población: 4,4 millones de habitantes
Idioma: El moldavo es el idioma oficial, prácticamente igual al rumano; se hablan también el ruso y el gagauz (un dialecto turco).
Religión: ortodoxos orientales 98.5 %, judíos 1.5 %, baptistas (unos 1.000 miembros).
Etnias: Moldavos/Rumanos 64.5 %, ucranianos 13.8 %, Rusos 13 %, Gagauz 3.5 %, judíos 1.5 %, Búlgaros 2 %, otros 1.7 %.
Estado independiente que formó parte de la antigua URSS hasta 1991. Es un área de colinas y llanuras aluviales formada por la zona central de Besarabia. Encuadrada entre los ríos Prut al Oeste y el Dniéster al Este, del que incluye el curso medio en su territorio. Las colinas están cubiertas por espesos bosques de robles y abedules y en la llanura abundan grandes sectores de pastos y cultivos.
Moldavia tiene un magnífico clima y unas buenas tierras de labor, pero carece de yacimientos minerales y como resultado su economía depende de su agricultura, que produce frutas, hortalizas, vino y tabaco. Debe importar todas sus necesidades de petróleo, carbón y gas natural. De hecho, la escasez de energía, ha hecho disminuir su producción desde la ruptura con la Unión Soviética en 1991. El gobierno ha conseguido sustanciales progresos en sus ambiciosos planes de reforma económica que han sido considerados modélicos por el FMI.
Produce hortalizas, frutas, vino, cereales, remolacha azúcarera, semillas de girasol, tabaco, carnes, leche
Sus principales industrias son agroalimentarias, maquinaria agrícola, equipos de fundición, frigoríficos y congeladores, lavadoras, azúcar, aceites vegetales, calzado, textiles.

Las adopciones “fallidas” tienden a aumentar

Los casos son pocos -apenas el 1 por ciento del total- pero los niños y adolescentes que tienen la desgracia de vivir este drama suman un segundo abandono a la tragedia del primero. Son las adopciones fallidas, la historia de un fracaso y el resultado de una acumulación de riesgos.
En 2005 -no existen datos oficiales posteriores- se registraron en España unas 6.000 adopciones, de las cuales, según la Secretaría de Estado de Servicios Sociales, Familias y Discapacidad, el 90 por ciento fueron internacionales, desde países como China, Rusia, Colombia, Etiopía o Ucrania.
De ese total, organizaciones y estudiosos de la adopción coinciden en situar el porcentaje de fracasos en torno al 1 por ciento, pero no descartan que pueda ser mayor por los casos ocultos de niños y niñas rechazados por sus familias adoptivas y que son enviados a internados o instituciones similares.
Jesús Palacios, catedrático de Psicología Evolutiva en la Universidad de Sevilla y estudioso del problema, cree que, como ha ocurrido en otros países, el porcentaje aumentará en los próximos años. “Sería lo lógico”, dice, porque se tiende a que haya más adopciones internacionales. Y sitúa el aumento entre el 3 y el 5 por ciento.
En los últimos años, destaca el catedrático, ha habido unas 30.000, lo que supone, tras aplicar ese 1 por ciento, unas trescientas fallidas. “Una cifra nada despreciable”, apostilla. “Hemos llegado tarde y corriendo a la adopción internacional -añade Palacios-, convirtiéndonos en uno de los primeros países del mundo en número. Lo lógico es que aquí ocurra lo mismo que fuera, y que las fallidas aumenten”.
Amparo Valcarce, secretaria de Estado de Servicios Sociales, no cree que sea así, “porque -dice- se están tomando medidas para atajarlo”. “Estamos a tiempo de resolver y prevenir posibles problemas de futuro”, agrega.
La impresión de Francisco J. Rua, coordinador general de CORA (Coordinadora de Asociaciones en Defensa de la Adopción y el Acogimiento), es que el índice “debería ir disminuyendo paulatinamente con el tiempo”, ya que la formación e información a las familias se ha potenciado en las comunidades autónomas, competentes en materia de adopción. “En algunas ya existen sistemas de apoyo post-adoptivo, que suponemos se irán generalizando”, insiste.
El Gobierno trabaja en un proyecto de ley para regular la adopción internacional que impulsará medidas preventivas para paliar el drama, además de apostar por una mejor coordinación entre las administraciones y por mecanismos de apoyo a las familias antes y después de que la adopción sea efectiva.
En lo que sí coinciden todos es en dejar bien claro que la adopción “funciona de manera satisfactoria” y con garantías, afirma Palacios, y que los casos fallidos “son muy pocos, pero siempre dolorosos”, según Valcarce. “La frustración es doble para los adoptados. También para los adoptantes. Siempre es traumático”, continúa la secretaria de Estado.
“Son muy, muy aislados, pero existen, y hay que hacerles frente”, apostilla Miguel Góngora, presidente de Adecop, una de las federaciones de asociaciones de adopción internacional que hay en España.
En cualquier caso, los adoptados doblemente abandonados regresan a la tutela de las administraciones públicas, y pueden ser objeto de una nueva adopción. Nunca serán devueltos a sus países de origen, pues cuando vienen lo hacen ya con pasaporte español.
Independientemente del porcentaje, afirma el coordinador general de CORA, “cada caso es un drama familiar, sobre todo para el niño que ve que le abandonan de nuevo, después de venir desde cualquier confín del mundo”.
Francisco J. Rua advierte que el porcentaje de abandonos “es muy inferior al que existe entre familias biológicas”. Recientemente se ha sabido que en España existen 30.000 niños tutelados por las administraciones públicas.
Prevenir, actuar en la fase previa a que se haga efectiva una adopción - “buscar una familia para un niño que la necesita, y no al revés”, aclara Palacios-, es clave para combatir el drama, según Valcarce. También lo es que los padres sepan que pueden recibir ayuda de especialistas cuando “los desajustes” aparecen, y no esperar a que el problema “esté enquistado”. La secretaria de Estado habla de la necesidad de que funcionen los mecanismos que determinan la idoneidad de unos padres para convertirse en adoptivos, y que los criterios de selección “se apliquen perfectamente” por unos profesionales bien formados.
El coordinador general de CORA apunta la falta de preparación, formación e información previa que las administraciones autonómicas ofrecen a las familias como causas de las adopciones fallidas, “aunque cada caso es diferente”, reconoce. “Las familias -dice Francisco J. Rua- vamos con un niño ideal en la cabeza, que es prácticamente imposible que se cumpla. En la fase previa las familias nos tenemos que preparar para asumir los factores especiales de nuestros hijos: edad, raza, sexo, origen e historia pasada”. Después, los servicios post-adoptivos “deben ayudarnos a solventar cualquier tipo de conflicto, o dudas que nos puedan surgir en la convivencia y adaptación inicial”, propone el coordinador de CORA.
Es fundamental, pues, y en esto también coinciden todas las fuentes consultadas, un apoyo multidisciplinar cuando el menor ya se encuentra en casa. Un apoyo o seguimiento post-adoptivo que para Amparo Valcarce debería prolongarse, “como mínimo”, durante los dos primeros años.
La edad, tanto de los adoptados como de los adoptantes, puede ser un factor de riesgo. Antonio Llorente, presidente de Feecai (Federación Española de Entidades Colaboradoras de Adopción Internacional), lo tiene claro: “es determinante”, como lo es también que los padres “no hayan interiorizado realmente lo que están haciendo”. “Muchos -dice- no llegan a interiorizar la adopción, y luego echan la culpa al proceso. También hay que decir que se está animando en exceso” a la adopción internacional.

Carlos Mínguez

EFE

1 - 07 - 07

A Fondo: El lado amargo de la adopción

Adoptar es un viaje de angustia, burocracia y tiempo. Los padres creen que el día que conozcan a su hijo, el amor será un flechazo, pero ahí empieza el auténtico viaje de adoptante a padre, un proceso de vinculación emocional que, a veces, no llega nunca.
En España, el 1,5% de las adopciones fracasa, lo que equivale a casi 500 niños “devueltos” de 1994 al 2005. Pero, ¿a quién? A sus países no, desde luego, se quedan en España. “Un niño no se puede “devolver” –explica Ana Berástegui, psicóloga del Instituto de la Familia de la Universidad de Comillas–, porque la adopción es irrevocable.
Ocurre lo mismo que con un hijo biológico: cuando la familia llega a los servicios de protección y dice que no quiere hacerse cargo del niño, los profesionales entienden que el menor está desprotegido y le acogen. En ese momento se ofrece apoyo, psicoterapia y mediación a la familia para que solucionen el problema”. ¿Puede considerarse esta medida como un abandono temporal? “Entre los casos que yo estudié, sólo hubo uno que ingresó en el sistema de protección y pudo recuperar después la relación con su familia. Los niños “devueltos” quedan bajo la tutela de los servicios sociales y pueden volver a ser adoptados, lo cual es muy difícil, porque son mayores y pesa sobre ellos el estigma de haber sido rechazados”.
Detrás de las adopciones truncadas hay mucha vergüenza pero, ¿qué puede ser tan grave como para desembocar en un segundo abandono? “La mayoría de las adopciones van bien –explica el catedrático de Psicología Evolutiva de la Universidad de Sevilla, Jesús Palacios–. Los rechazos suelen estar motivados por la frustración de las expectativas de los padres y por los problemas de conducta de los hijos. Cuando un niño es un poco taciturno y depresivo, sus dificultades no despiertan alarma, pero cuando se expresan hacia fuera, con hiperactividad, violencia o desajuste en las relaciones sociales, los padres se sienten desbordados.
Algunos niños llegan tan heridos que no responden al cariño, actúan comos si fueran un bloque de hielo y los padres no lo soportan”. Según Ana Berástegui, los padres que rechazan a sus hijos adoptados suelen echar la culpa de todo a las instituciones o al país de origen, porque no les han dado el tipo de niño que pedían o les han engañado. “Los progenitores sufren pero, para un niño que está herido emocionalmente, volver a ser abandonado es reabrir una herida que nunca se cerró”.
Las adopciones truncadas son la punta del iceberg de los fracasos. Los expertos creen que hay un porcentaje oculto de pseudo rupturas, donde legalmente todo funciona, pero los adoptantes han ingresado a los hijos en internados o instituciones, lejos de casa. También hay familias que viven bajo el mismo techo, pero no han conseguido forjar un auténtico vínculo emocional. En esos casos, los problemas estallan en la adolescencia y provocan en la edad adulta la separación definitiva.
La psicóloga Ana Giberti relata el caso de unos padres que llevaron a su hija de 16 años a la consulta porque no comprendían sus reacciones violentas. “La adolescente basaba su hostilidad en tres quejas: la crítica de sus padres a su país natal y a su madre biológica, que ella llamaba “mi mamá pobre”; el valor que le daban los padres al dinero; y los constantes reproches para que tuviera buenos modales con los que “disimular” sus rasgos aborígenes. Durante las entrevistas a la familia, quedaron a la vista los prejuicios que impregnaban las emociones de sus padres, que a pesar de cuidar la educación, la salud y el futuro de la niña, no habían llegado a vincularse a ella emocionalmente y transmitían un mensaje entre líneas: “No eres como nosotros”. La madre utilizaba la frase “si hubieras sido nuestra hija” antes de reprochar: “Si hubieras sido nuestra hija te habría gustado estudiar, no serías tan rebelde…”.
La edad influye
Las adopciones fallidas no siguen unas pautas, pero la mayoría de estudios coinciden en que cuanto mayor es el niño en la adopción, mayor es el riesgo de fracaso. “Pero tampoco podemos hacer una regla de tres, porque suelen ser adoptados por parejas de más edad”, dice Ana Berástegui. A veces los padres tratan de superar el síndrome del nido vacío tras la partida de los hijos mayores, una actitud de falsas expectativas que perjudica a los menores. “Las madres quieren repetir la experiencia que tuvieron en su juventud –explica Berástegui–, y cuando llegan sus nuevos hijos, la experiencia es diferente y se sienten frustradas por no poder recuperar la vida ideal que habían imaginado”.

Isabel Navarro

Adoptantis, Centro de Apoyo a la Familia Adoptiva

Como os informamos oportunamente, ADOPTANTIS resultó adjudicatario, por concurso público del Instituto Madrileño del Menor y la Familia, del Servicio de Apoyo a la Familia Adoptiva que venimos prestando desde septiembre de 2005 a las familias residentes en la Comunidad de Madrid.
El pasado 31 de agosto el contrato llegó al fin de sus dos años de duración. La convocatoria a un nuevo concurso, prevista para el mes de julio, se ha retrasado por cuestiones de la Administración, ajenas a ADOPTANTIS.
Si bien ADOPTANTIS continúa en funcionamiento, este retraso no permitirá que sigamos prestando los programas del Servicio de Apoyo a la Familia Adoptiva, en las actuales condiciones económicas, a partir del 1 de septiembre de 2007 y hasta la resolución del nuevo concurso, al que nos presentaremos.
El intercambio entre familias y profesionales, que desde hace siete años venimos realizando, nos ha permitido profundizar en muchos aspectos de la adopción. Esperamos poder continuar aportando nuestra experiencia a este interesante proyecto del Instituto Madrileño del Menor y la Familia en el futuro.
Agradecemos vuestra confianza y, por nuestra parte, informaros que continuamos con nuestra tarea a vuestra disposición.

Los recomendados

Para los padres

·  Aitor tiene dos mamás María José Mendieta
Editorial Bellaterra
Con ilustraciones de Mabel Piérola, este libro aborda la paternidad homosexual explicada a los niños. El libro presenta también una guía para que padres y maestros se animen a hablar sobre otras formas de crear familias.

Actividades para los niños

·  La vuelta al mundo en ochenta cuentos A. Jané; J. Morales; y A. Godia
Editorial EDEBE

Cuando la pareja no viene sola

Pese a que cada vez son más las parejas reconstituidas, el momento de conocer a una persona, cuya vida sentimental anterior dejó un hijo no es sencillo. Una psicoanalista dio a Infobae.com las claves para saber si está a la altura del compromiso.
La situación seguramente será diferente si se trata de una mujer con un hijo que conoce a una nueva pareja, la cual deberá convivir con un niño que no es de la relación (dado que por lo general, los hijos viven con la madre) o si se trata de un varón que tiene un hijo, que pese a que debe dedicar tiempo al menor, no suele convivir con él/ella.
“No es sencillo porque el niño es alguien que viene adosado al adulto con quien se intentará armar una relación”. Así definió la situación psicoanalista Marcela Aguirre.
La profesional comentó la frase dicha por una paciente, quien -ante el contexto planteado por Infobae.com- le aseguró que ella venía “acompañada” a la hora de formar una nueva pareja.
“El punto será qué inclusión tiene el niño en la vida del adulto. Y si el otro va a estar dispuesto a que la pareja no va a estar siempre para él”, destacó Aguirre, quien remarcó que “a veces se confunde la pareja parental con la amorosa”.
La pareja parental (la conformada por los padres del menor) “siempre” va a seguir operando, en el sentido de que el niño no podrá dejar de tener una madre y un padre.
“A los padres no se los puede excluir de la vida del niño porque haya una nueva pareja amorosa”, subrayó la coordinadora Docente y Supervisora del Centro Dos y agregó: “No hay una situación ideal. Se debe pensar que ese otro hombre o mujer van a tener relación siempre con ese otro adulto, pero en relación al niño”.
Consultada acerca de cómo actuar si el menor rechaza a la nueva pareja porque siente que reemplaza a su mamá/papá, la psicoanalista destacó que “si el menor experimenta esa sensación es porque no se fue claro con él”.
“El adulto que viene debe dejar claro que no reemplaza al que falta, sino que es la pareja actual de su papá/mamá, pero eso lo tiene que trasmitir el padre del niño; compete al referente de ese niño”, consideró la profesional.
Cuentas claras
Hoy en día son muy comunes las parejas reconstgituidas y los hijos suelen convivir en armonía con la nueva pareja, al punto de lograr un buen vínculo el grupo en general porque está “claro” que sus padres “están en otro lugar”.
“Si fue clara la separación y así se le trasmite al chico, debería estar aceptado que en algún momento puede arribar otra pareja, que no va a ocupar el lugar del padre”, consideró Aguirre, quien tras insistir en que “no hay ideales” y que “si lo que se busca es reemplazar al padre o la madre no fue clara la separación”.
Pese a que cada caso es singular, la profesional generalizó que “la pareja se separa amorosamente, no en sus funciones para con el chico”. Y concluyó: “La nueva pareja va a tener una armónica relación en tanto haya elaborado correctamente el fin de la pareja parental”.

Valeria Chavez

Infobae.com